sábado, 27 de octubre de 2012

La cuyancúa (leyenda)


En las horas del anochecer, se oye, hacia el rumbo de la población de Izalco, en el departamento de Sonsonate, un graznido que sume en pánico a las familias de los barrios de ladinos e indígenas. Se trata de la Cuyancúa.


Quienes la oyen se encomiendan a Dios, se ponen en actitud beatífica y, con los ojos cerrados, piensan en el terrible animal.

Cuando alguien de fuera de Izalco desean saber más acerca de ese ser que origina tan terribles sonidos y espantos, las personas del lugar le refieren que la Cuyancúa es una enorme culebra que vive en los alrededores desde hace muchos años.




La leyenda cuenta que la Cuyancúa es un ser mitad culebra (serpiente) en los extremos inferiores (la cola) y mitad cerdo en los extremos superiores (la cabeza y las patas) con un tamaño algo grande. El tamaño exacto es desconocido pero los lugareños se atreven a decir que lo más grande sería como una vaca pequeña, pero son solo especulaciones.


También cuentan los lugareños que es un animal que se escucha por las noches o la madrugada y que chilla como tunco (cerdo) cuando va a haber temporal.



Algunas personas aseguran haber visto de frente el temido ofidio, lo cual produjo tal impacto que cayeron a la tierra, desmayados y privados del habla. Tiempo después, al salir del trance originado por el miedo, esos protagonistas de la leyenda viviente narrarían sus experiencias a sus familiares y amigos, en los que brindarían detalles de esa visión legendaria, de esa serpiente en que se funden el misterio y el espanto.

Para quien se anime a buscarla, la Cuyuancúa se mantiene en los alrededores del balneario Atecozol. Repta por las orillas del Quequeisquillo, se enrolla en los árboles y desaparece de la vista humana por algún tiempo. Poco después se le oye por Nahulingo, se desliza por el río que pasa por la Quinta Rosita y va a asustar a las lavanderías del Río Grande. Algunas personas dicen que son varias Cuyancúas, no solo una y que salen por los cañales de San Ramón en donde se pueden escuchar

Algunas personas, que conocen otra parte de la leyenda aseguran que la Cuyancúa hace que brote agua de la parte de tierra en donde escarbó para echarse. De allí mana una agua limpia y fresca, que puede beber sin ningún riesgo.

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