miércoles, 24 de octubre de 2012

Cultura de Sonsonate.


LOS CUMPAS DE CUISNAHUAT Y JAYAQUE
En tiempos lejanos había un intercambio de productos entre los habitantes de Cuisnahuat ( Sonsonate) y Jayaque ( La Libertad) durante el cual estos pueblos se hacían una visita mutua, Cuisnahuat durante la época lluviosa y Jayaque durante la estación seca, visita que si no se cumplía, era motivo de guerra para estos pueblos.
Para celebrar dicho acontecimiento se realizan dos peregrinaciones cada año de Cuisnahuat a Jayaque en julio (época lluviosa) y de Jayaque a Cuisnahuat (época seca) en noviembre, meses en los cuales cada pueblo celebra sus fiestas patronales, que se enriquecen más con la presencia de los “cumpas” a nivel de Santos y Hermanos.
Los habitantes del municipio de Jayaque, en La Libertad, realizan con entusiasmo los últimos preparativos para la fiesta anual dedicada a los compadres San Lucas, patrono de Cuisnahuat, y San Cristóbal, patrono del lugar.
El anuncio de la visita del "cumpa" (compadre) San Lucas abre paso a la tradición que  recoge el entusiasmo, las creencias y la fe de los lugareños. Un mes antes de iniciar las fiestas, la cofradía de Jayaque manda una invitación de parte del patrono San Cristóbal, para que San Lucas, patrono de Cuisnahuat, Sonsonate, lo acompañe a pasar el invierno en su casa. Todo para que haya una buena cosecha en ambos municipios.

Así es como cada año, los feligreses y devotos viajan con la imagen de San Cristóbal al hombro hasta Cuisnahuat para acompañar la venida de San Lucas.
En su recorrido por las montañas y caminos vecinales, ambos patronos hacen una parada en Tepecoyo para reunirse en un ambiente de fiesta con otro cumpa, el patrono del municipio, San Esteban Protomártir.
Cada 23 de julio los cumpas llegan a Jayaque donde los pobladores los esperan al son de música, cohetes, y cuanta actividad denote ambiente festivo.
Como las dos imágenes vienen juntas de su recorrido, San Cristóbal se adelanta para entrar primero y recibir a San Lucas.
En el encuentro, conocido como La Topa de los Cumpas, ambos patronos se saludan, así como los alcaldes de las dos ciudades, mientras que los feligreses se sienten honrados de tener un invitado en casa, y entre ruidos de tambores, las imágenes son llevadas a la iglesia para oficiar una santa misa.

En esta celebración la comida está a la orden del día, sin faltar las típicas bebidas: el chaparro y la chicha, donde los principales candidatos a saborearlas son los cumpas cargadores de las imágenes, que han caminado varios kilómetros para hacer posible el encuentro.
En esta actividad, los miembros de la cofradía con tambor y pito recorren las calles del municipio para pedir la ofrenda de alimentos como gallinas, arroz o carne, para que los cumpas viajeros puedan tener que comer durante las fiestas.

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